martes, 18 de enero de 2011

De cambiar

Si estás leyendo esto es porque no me conoces y eso es suficiente para ayudarme. Necesito que tú me digas quién soy. O como debería ser. Porque hace meses que no lo recuerdo y esto me está matando en vida. Ni siquiera sé quién me ha robado hoy la ilusión. Y encima, no paro de revolcarme en mi propia mierda mientras nado en un vacío lleno de inseguridades que ya ni siquiera yo puedo controlar. Por eso necesito que alguien me recuerde todo eso que se aleja y vuelve en lo que yo tardo en encender un cigarro. Que me diga cómo desterrar a lo que me convierto cuando me bebo tres cubatas. Ya no hablo de amor ni mujeríos. Hablo de ser lo peor que he conocido y no tener fuerzas para cambiarlo. Ese bucle en el que me he metido y sólo sé (que no sé) salir flotando.

4 comentarios:

  1. Ya la fuerza y la intensidad con la que escribís lo que escribís deja en evidencia las ganas que tenés de cambiar. Por ende no es imposible, y de hecho es muy posible.
    Naturalmente no entiendo bien de qué cambio particular hablás pero voy a decir algo muy básico, y a la vez muy cierto: depende solamente de vos. Los mediocres se quedaron esperando a la suerte, al destino, a que alguien haga algo por ellos, y mientras tanto sufrieron la vida cada instante. Depende de vos esforzarte por estar mejor.
    Lo más lindo va a ser el esfuerzo. Cuando llegues capaz te aburras un poco. Así que dale, proponételo, esperá de a poquito. Cuando veas que ya tenés algo caminado, ahí sí que vas a sentir una satisfacción inmensa que te va a envolver el alma y abrazar a eso en vos que está bastante triste.

    Te mando un beso grandey ojalá estés bien. De verdad.

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  2. Supongo que odiarse es un ejercicio diario necesario. Hay que aprender a odiarse y a vivir con uno mismo. Creo. Es eso o matarse. No dejes que nadie te arrebate nada nunca. Si ya es tarde, que no lo hagan más. Nadar en mierda asfixia, y si es propia no se puede seguir cayendo. No sé muy bien qué trato de decir. Supongo que me identifico y me gustaría preguntarle a alguien desconocido lo mismo, que me dijera algo coherente. Pero a esto no hay nada lógico que decir. Las razones no existen. La locura sí. Es el problema, y viene desde la raíz. Hay que talar o seguir creciendo torcido hasta que no se pueda más. Quizá con el tiempo logres enderezarte. Como los baches en las carreteras o el estancamiento del agua en un manantial. Al final se sale, o se sigue. O lo que quiera ser.

    Un saludo.

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  3. Prácticamente así me siento yo.
    Yo tampoco sé quién soy.
    Y es una frustración.

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  4. Qué quien eres?no lo sé...tampoco creo que haga falta para conocerte.

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