jueves, 25 de octubre de 2012

Hablemos de mis ansias


De cómo siento el corazón cuando me acuesto otra noche solo. De mi pulso inquieto liando porros en la cama. Hablemos de cómo me cambia la cara cuando naufrago. O cómo llueve cuando hay tormenta aquí dentro y me moja el papel. Podemos hablar de cuando me cuestiono si quiero quererte. O de cómo nunca discutir el que lo hago. Me gustaría que hablásemos sobre cómo me cuesta respirar tranquilo cuando no nos vemos. Y de mis nervios cuando no tengo nada tuyo. Pasaría horas charlando sobre mis agobios a tu sombra, mis tropiezos con tu orgullo y los bocados a las esquinas de tu olvido. De mis acelerones buscando casualidades contigo. Si fuese por hablar, podría contarte que hoy me he levantado a las 6AM y he tenido que ponerme a escribir. Que no soy capaz de otra cosa y que solo el camión de la basura acompaña al porro. Que estoy haciendo lo que puedo por sacar todo esto y que no duela. Y que si la cosa fuese por palabras, me faltan letras para tantos sentimientos.

miércoles, 10 de octubre de 2012

365 días

Han pasado 365 días desde que nos dejaste. 365 días viviendo sin ti. 365 días en los que lo único que he hecho ha sido castigarme porque no quise verlo antes. 365 días durante los cuales hubiese dado lo que sea por sentirte en algo más que el olor de un piso vacío o un butacón viejo.

Y aún lo recuerdo como si fuese ayer. Como si todavía te viese, inmóvil delante mía rodeado de aparatos. Recuerdo los bombeos de la máquina de oxígeno. El olor a él en tu boca cuando respirabas. Recuerdo cómo me dijiste que me querías pocos días antes y cómo rompí a llorar al escucharte. Recuerdo la noche que te fuiste, y que fue la primera vez que comí ensalada. Recuerdo como tu respiración se fue calmando hasta que avisé a todos de lo que pasaba. Recuerdo al médico venir y su tono frío contando lo que ya sabíamos. Recuerdo las lágrimas de mi madre pidiéndote que no te fueras. A mi hermano temblando acariciando su cara con tu mano. A mi cuñada llorando como si hubiese muerto su padre. Y me recuerdo a mí en medio de todo eso buscando una salida.

Desde entonces no he podido. No he podido desear morir a nadie ni tratar de frente un cáncer. No he podido ver a un enfermo en cama sin empañar los ojos. Ni siquiera puedo pisar el hospital sin recordarlo todo. Porque si yo merecía tu pérdida no lo sé. Pero tú estoy seguro de que no. Y me habría cambiado por ti en ese momento por no haber cargado este después. Por no ver a mamá llorar desconsolada, o ver cómo me dice que no habrá nadie como tú. Por no ver cómo mi hermano perdió su faro y toda la casa un poco de luz. Daría lo que fuera por que aún se escuchasen tus llaves detrás de la puerta. Por poder contarte que me ascendieron en el curro y ver tu cara de satisfacción al oírlo  Por decirte que estoy orgulloso de haberte vivido. Por decirte que siempre serás el mejor padre que he conocido.

Te quiero viejo

sábado, 25 de agosto de 2012

De quererte

Te quiero cuando te beso en la frente y dejo separar los labios. Cuando sonríes y me miras pareciendo mía. Te quiero cuando duermes y recuerdo lo diminuto que es el mundo para acostarme en todos sus rincones contigo. Cuando despierto sin ti y busco tus buenos días en los recovecos de la cama. Te quiero desde que me dí cuenta de que si no soy contigo, soy para ti. De que soy tuyo en cada uno de mis gestos y sonrisas. Te quiero, porque desde que apareciste no has dejado ni un minuto de sorprenderme. Porque haces de lo simple algo increíble. Porque me enseñas los dientes y de un tirón todo se hace menos malo. Te quiero hasta por tus defectos. Porque después se te convierten en virtudes. Porque sin que lo crea nadie, el cielo ya no es azul y me sabe a tu boca. Porque ni yo me creo que me sepa así. Te quiero porque me has visto llorar y a esa gente la cuento con los dedos. Porque para ti reservo una mano y junto a la otra quieren hacerte la mujer más feliz que alguna vez haya levantado el vuelo. Te quiero, porque siempre sabes frenar mis lágrimas. Y porque yo nunca las había secado en nadie. Porque cada día estoy más seguro de que tus huellas son el camino al paraíso. De que si no las sigo estoy perdido. Y que sin tus ojos me falta una brújula para el camino.


lunes, 25 de junio de 2012

Fuck off

Que para vosotros la épica. Que yo me quedo con los amaneceres en su cama y sus besos de desayuno. Con los acelerones sobre su espalda, mis frenazos en sus oidos y mi miedo a encallar en su ombligo. Que para vosotros lo mágico. Que yo vuelo si me besa. Que solo quiero que me abrace y haga todo eso que ya hace sin que se lo pida. Que se líe en mi brazo y me haga sentir el más afortunado del mundo por compartir un trocito de cielo conmigo. Que a la mierda vuestra poesía. Que yo ya sólo rimo con su cuerpo y eso es algo que me encanta. Como me encanta comerme por dentro para no decirle que la quiero. O quedarme mudo cuando lo dice y no lo espero. Que para vosotros la luna y sus agujeros. Que yo prefiero dormir bajo ella. Que podéis apagar el sol. Que a mí ya me iluminan sus buenos días.

martes, 22 de mayo de 2012

In the end

Cuando te vayas puede que me falte un poco más el aire. Que se escurra entre mis dientes si ya no los tapa tu lengua. Que tenga que aprender a respirar sin sumar oxígeno y tu pelo. Cuando me faltéis tú y tus manos puede que vuelva a tropezar con todo y bailar farolas. Que intente abrazar paredes y saltear precipicios. Que ya no sepa a qué agarrarme ni en qué cuello posarme. Cuando te vayas puede que me acostumbre a ser quien ya no te saca esa sonrisa. Ni tampoco esa mirada. Que ya no tenga excusa a mi locura. Ni compañía en mis excesos. Ya no nadaré en tus ojos ni despintaré tus labios. Ni siquiera tendré tus buenos días o me dormiré en tus noches. Olvidaré principios y lucharé conmigo mismo para no retrasar finales. Cuando te vayas venderé este alma y hasta mudaré de piel. Pero mientras tanto pienso seguir enamorándote.

viernes, 10 de febrero de 2012

Porque desde que te has ido

Me he dado cuenta de que he crecido. Y ya no habrá un sólo paseo por el parque de tu mano. Ni me llevarás a desayunar y me dejarás mojarme en aspersores. Tampoco compraré pinturas ni fliparás con cómo pinto. Ya no podrás llevarme a trabajar. Ni me dirás lo orgulloso que estás de mi. Ni lo listo que sabes que soy. Ya no podremos pelear ni mucho menos podré odiarte aunque sea algo temporal. Ya no te volveré a decir lo suaves que tienes las manos. No sabes lo que daría ahora por acariciarlas. Ni escucharé uno de tus refranes. Y la gente no dirá que de bueno eres tonto. Al menos no en presente. Ni te quejarás de lo alto que pongo la música. Y mucho menos de lo infernal que es. Tendré que acordarme de las llaves solo. Y también de la cartera. Los nudos de corbata se me seguirán haciendo imposibles y siempre recordaré que tú ya no estás para ayudarme. Y es que desde que te has ido no soy niño.

Te echo un montón de menos. Pero lo peor es que sé que mañana seguiré echándote de menos porque tampoco podré verte. Ni me llevarás a trabajar. Y yo no sé que hacer con esto. Nunca me habían cortado una mano, ni siquiera uno de sus dedos. Y ahora no sé ni dónde tengo la cabeza. Esto duele y en tu cama ya no hueles. Pero tu ropa sigue intacta. Mamá viste de negro y aún así está guapa. Yo sólo me he vuelto más oscuro. A veces, me dan ganas de decirle que se ponga un poco de color y pinte esta vida mía gris. Pero sé que no lo hará. Te quería demasiado. Yo vivo con las ganas de que alguien vea algo tuyo en mi. Algo de ti en mis ojos. En mi boca o en mis manos. Y es que nunca había tenido nada que añorar toda mi vida.

Me parece que todo ha pasado demasiado rápido. Pero el dolor se muere lento. Y no recuerdo la última vez que comimos juntos. Ni el último día que me llevaste a trabajar. Desde que te has ido odio a Dios aunque ni siquiera recurriera a él. Y es irónico que ahora piense en si ves mis movimientos. Si esto que escribo lo observas desde alguna parte y estás llorando tanto como yo por terminarlo.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Conocer(te)

Quiero una tía que le dé igual que fume tantos porros como puedo. Que le resbale que beba más que la mayoría o que por las mañanas lleve la ropa del día anterior. Que salga conmigo hasta las tantas aunque trabajemos al día siguiente. Quiero a una tía a la que no le importen mis amigos porque ella está conmigo. Que si intentan seducirla, me sonría y se muestre mía. Alguien que me bese en la espalda con la misma pasión que si me besara en los labios. Que me acaricie a todas horas. Que intente pagar antes que yo y no se limite a sonreir cuando no le deje. Quiero una tía con la que pueda reirme tanto que siempre me acuerde y vuelva a hacerlo. Que me haga describirla así. Quiero a alguien que entienda que no es cuestión de gastar menos sino ganar más. Que nunca hay que conformarse y ni siquiera lo haga conmigo. Que me exija y sea exigente. Quiero una tía como la que he conocido, y no me conformo con enseñarle lo que ninguna todavía ha vivido.

miércoles, 25 de enero de 2012

El amor es un bucle que se amplifica cada ciclo

Y nunca deja de sorprenderme. Ha estado ahí toda mi vida y aún hoy sigo alucionando cuando aparece. Durante casi toda mi vida lo he buscado y me he aferrado a él cuando lo he encontrado. A las buenas y a las malas. Pero nunca ha dejado de merecer la pena. Siempre he encontrado en cada nuevo amor un nuevo mundo por descubrir.

Y puedo estar seguro de que no creo en buscar un prototipo de mujer, porque aún hoy me siguen sorprendiendo las cosas que pueden gustarme de ellas. Desde una timidez no fingida ante cualquier gesto; a un movimiento de valor a su favor. He aprendido que todas y cada una de las mujeres son únicas en su totalidad pero casi similares en su esencia. Y que rara vez buscamos lo que ya tuvimos.