viernes, 29 de agosto de 2014

64 / alter

Este mes cumplías 64 años. 64 viejo.. Y ya hace 3 de que te fuiste. Ya sabemos que posiblemente no te hubiera regalado nada, y que, como ocurrió en el último que celebramos, no me habría acordado. Pero este año sí lo he hecho. Y ojalá estuviera a tiempo de regalarte algo. Aunque sólo fuese una sonrisa de las que ya no podré darte nunca.

Y si, continúo echándote de menos. Más que los primeros días. Me faltas en el jardín de la nueva casa, donde te habrías hecho tu propio huerto. Me faltas cuando llego borracho, y necesito alguien que me lleve a la cama. Me faltas cuando miro a mamá llorar y le pregunto qué pasa.

Te tengo que pedir perdón, por haber perdido tu casa. Por no haber estado ahí mucho antes para mantenerla. Por no haberme involucrado nunca y volverme loco cuando te fuiste. Y perdóname, por favor, mi poca empatía y aquellos puñetazos. Por no querer haberte visto viejo. Por no haber visto toda tu carga hasta demasiado tarde. Si hoy pudiera, cambiaría todo lo que tengo por empezar de nuevo

No porque cumplías 64 años. Felicidades por todo lo demás. Por haber conseguido que una mujer te ame eternamente. Por no haber dejado hueco a imitaciones. Por hacer que tus hijos te profesaran una idolatría absoluta.

Te felicito, una y otra vez, por haberme dado vida. Una vida. Sin duda la mejor que podía haber tenido. Y por todas esas marcas que dejaste eternamente en mí. Como tu sonrisa, tu paciencia o tu manera de educarme.


Nunca te daré las suficientes gracias por haber contribuido así a mí. 

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