lunes, 15 de febrero de 2016

Me ví caer y mira, sigo vivo

Toda subida implica una caída. Es algo que la vida te enseñará tarde o temprano. Cuanto más arriba estés, más probable será que caigas. Y no olvides que aún cayendo sigues vivo. Y que tras el tropiezo, seguir cayendo es voluntario. Porque tú defines dónde está el final y dónde puedes apoyar e impulsarte para volver al cielo. Que sí, que la caída es obligatoria y levantarse opcional, pero es que en el suelo no se posan mariposas. Y la vida sin eso y sol no es vida. Que además las caídas en domingo están totalmente permitidas y que nadie llega vivo al lunes. Pero a partir del martes toca recoger toda la mierda y mentalizarse en apostar a algún caballo, y con suerte llegado el sábado habrá carrera y si hay más suerte y ganas, alguna victoria poco relevante. Pero ¿Lo vas pillando? No se trata de que haya magia o épica en la caída, ni siquiera de planear durante ella, se trata de ser consciente de que forma parte del proceso y que para dejarla sólo es necesario visualizar una subida.

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