jueves, 18 de febrero de 2016

Mes tres y 1/2 después de tí

Hasta hace poco pensaba que lo más importante en esta vida era el amor por ti y mi trabajo. Y que además, esa felicidad completa que tanto había buscado sería ya eterna. Gracias, gracias a ti he tenido que replantearlo. Ya no sé si quiero ser ese, ni lo estoy siendo; ya no deseo éxito si no destaco en lo demás, ni te deseo a ti si no destaco entre el resto. Y siendo sincero, lo que más me ha costado es asimilar que no me amas. Que le prefieres a él antes que a mí. O quizás, que no puedo conseguir que vuelvas a quererme. Que todo lo que haga te sonará a lo mismo. Y que como mucho conseguiré besarte con una de tus pataletas de celos. Que todas las mañanas pienso en escribirte o llamarte y darte los buenos días. En contarte que no puedo seguir sin ti, que esta cuesta arriba no tiene fin. Que las mañanas no son mañanas si no las empiezo contigo. Pero aquí el reloj ya no marca horas para confesiones y me permito ser muchas cosas menos patético.

Creí que tenías que corregirme la soledad y al final, me he vuelto a quedar solo y sin recordar cómo llevarla. Porque el problema de que desees compartir tu vida con alguien es que olvidas continuarla. Quieres hacerla a medias y no dejas sitio para la sorpresa o el recelo. Para la búsqueda de tu persona propia. Y eso me ha hundido. ¿O crees que no sé que soy capaz de ser más que él? Suéltanos en la misma zona y dime quién roba más. Por supuesto me tienes disponible para el sexo. Sabes que siempre seré un vicioso y mientras tenga otras ilusiones no creo que deba preocuparme. Pero antes debo encontrar alguna real. Porque todas son oasis hasta que mañana descubro el espejismo. Y cuando follamos es como si dejara un trozo de polla pegado a ti.

Ella no sé de dónde ha salido la verdad, pero parece que tres casualidades han sido suficientes para haberle causado interés. Lo noté durante la comida, y varias veces pensé que me miraba demasiado. En el camino ya acabó a mi lado y la segunda vez que acabamos a solas supe que había algún imán ahí. Me encantó que me echara de su lado para volver de nuevo ella. Le dije las tonterías que pude y el destino me puso un puñado de tarjetas en el bolsillo. Repartí a ella y el resto sin ninguna esperanza de que apuntara mi móvil o me hablara. Pero cuando recibí su mensaje pidiéndome disculpas tuve la esperanza de que me espantaría la tristeza. Y joder, lo que no me esperaba es que mi táctica de no hacer nada fuese a funcionar, pero me convencieron para un SMS y volvimos a hablar. Ella me ha tentado y no sé, me gusta la verdad. Tiene algo que me llama a acercarme cuando la veo. A mirarla a los ojos aunque intuya que me volverían loco sus tetas. A quedarme lejos aunque la pueda tocar, a esperar a que sea la vida quien me diga si me la voy a llevar.

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