viernes, 25 de marzo de 2016

Mes V después de ti

En estos cinco meses he aprendido a olvidarte, a recordarte y a obligarme a olvidarte de nuevo. Pero te confieso que esta vez me quedé sin canciones para hacerlo, y no me apetecía leer libros. No preguntes cómo pero tenía todo un repertorio nuevo, y lo sentí todo otra vez viejo. Es como si las cosas se acostumbrasen a tu luz y dejaras todo putrefacto a tu marcha. Hasta la puta música se había quedado sorda. Y me puse a garabatear palabras como si alguna fuese a hacerte volver, como si pudiera permitirme dejarte volver. Como si tú algún día fueses a volver. Como si importara todo lo que puedas hacer.

Ella sigue viniendo cuando te vas. Y se va cuando tú vienes. Hace poco me dijo que estoy perdido y no hay quien me vea. Y me entraron ganas de decirle que no sabe de qué manera me perdí y dejé que me vieran. A veces pienso que esos ojos rojos ven de veras a través mía, y se ponen tristes porque todavía te ven a ti. Alguna noche le diré la verdad a riesgo de que duela más, y sabrá que no es que te vea a ti, es que todavía nos vé a nosotros. Y que no hay esperanza de que me vea con ella. Que para borrarlo, tengo que construir otro yo y me cuesta que nadie pueda formar parte. Que ojalá pudiera decir que no sabré regalarme, que nunca aprendí la diferencia entre sonreír y sonreírte.

Y empiezo a sentirme de nuevo torpe en todo esto. Aunque la culpa se haya ido. Porque ya no es que quiera olvidarte, ya es que voy a hacerlo. Y será que no sé cómo afrontarlo o yo que sé. Pero estoy obligado y requerido a pretenderlo. Para siempre. Y éste lo voy a cumplir. Así que ésta es la última última vez que te escribo. A riesgo de contradecirme. Y bueno, algo sí que he incumplido... Este texto no te ha destruído :)

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