martes, 26 de junio de 2018

De ser

la primera habitante de mi mirada perdida. La primera pérdida de mi mirada. Sé la vuelta del roto a mis costillas. La casilla de salida de este roto. Vente a comer y cómetelas cuando vengan. Véngame si algún día me como yo. Sé la última patada a mi orgullo. Un orgullo de patas. La cura a mis heridas. La sal en mi vida saboría.

Sé mi instinto más primitivo. El instinto que me vuelva número primo. Sé la cuerda que me ate a mi destino. El destino de este poco cuerdo. La tormenta que pare la calma, la calma que huela a mis tormentas. La mentira más cierta. La certeza de que no soy tan mentiroso. Sé el nuevo sabor de mis palabras y sobre todo lo demás, la palabra que saboree cada nuevo día.

viernes, 16 de junio de 2017

Supongamos que no ha pasado nada

Supongamos que no ha pasado nada. Que no nos han roto a pedazos. Que no estamos escardados de amor. Que, todavía nos ilusiona llegar a la primera cita con esa chica que nos gusta y somos aún capaces de creer que puede ser la definitiva. Que tras tanto derrumbe aún sirven los cimientos.

Supongamos que no perdí la guerra. Que aún puedo ser conquista. Trinchera. Victoria. Que a este rifle aún le quedan balas. Que no me he desangrado. Que no hay fracaso que signifique tregua. Que nací para morir en esto. Que morí para vivir sin ella.

lunes, 15 de mayo de 2017

Aquí

Sólo quiero que sepas que seguiré aquí, como cualquier otro superhéroe anónimo. Y si puedo salvarte un día del mundo sólo tienes que buscarme. Prometo desaparecer tan pronto como pase el terremoto y podamos volver a nuestras vidas. Con ese obvio e incómodo plural que las separe.

lunes, 24 de octubre de 2016

Mes once después de ti - Ernesto Pérez Vallejo

No es que yo necesite estar a toda costa con cierta persona. He aprendido en este tiempo que el amor está hecho de estados, de lo que otra persona consigue activar en ti. No te enamoras de una mujer, lo haces de ti mismo pero ese amor propio solo lo consigues con ella. Cierta persona me hacía feliz y yo amaba a cierta persona por la felicidad en la que me hallaba. Pero si ella viniera ahora ya jamás llegaríamos de nuevo a ese estado. Habría un muro de reproches demasiado grande como para poder saltarlo a base de sonrisas y cosquillas por dentro de la piel.

Me ha costado once meses averiguar que cierta persona no se fue por falta de amor hacía mí, lo hizo porque tal y como debe ser, sé amaba a ella por encima de lo nuestro y seguramente, en alguna casilla bastante más avanzada de donde me encontraba yo, ella también se sentía sola. Cierto que tras su marcha, hubiera corrido por el tablero hasta dar con ella y de un abrazo interminable conseguir avanzar hasta ponerle fecha a una boda. Cierto es, que cuando te das cuenta de que tu felicidad se ha ido a la mierda echas de menos los dados y pides un nuevo lanzamiento como quien pide disculpas con lluvia en el pecho. Cierto es, que en el momento del abandono, la meta te parece el mejor lugar del mundo, porque el mundo, el de verdad, era el que a cierta persona le bailaba en la mano y en la risa.

Con ella yo nunca me sentí solo y era bastante feliz y eso es lo que echo de menos, ese estado. Esa sensación de tener relámpagos en los bolsillos, música en las vértebras, posdatas de amor entre los labios. Esa bendita magia de sonreír sin motivo y de motivar sus sonrisas. Esa impresión de vivir en un continuo orgasmo. Aunque suene egoísta, sigo completamente enamorado del hombre que conseguí ser con cierta persona. A ella, como ya he dicho, ya ni siquiera la espero, ya ni siquiera la odio.

Fuente: De Laura y otras muertes

martes, 30 de agosto de 2016

No me voy a olvidar de ti

No me voy a olvidar de ti porque pasé toda la vida esperando a vivir algo como lo que he vivido. No, no voy a olvidarme de ti porque contigo he tenido lo que siempre quise tener con alguien, y fue lo más bonito de mi vida. No voy a olvidarte porque durante años has sido la motivación a despertarme y luchar cada minuto. El baúl de mis sueños donde, cuando lo abrías, una payasa saltaba y con sus dientes me volvía loco hasta pensar que podía atrapar la Luna si me empujaba. No me voy a olvidar de ti; porque en los escaparates, nosotros estábamos dentro y ellos fuera. Y desde ahí les haríamos la guerra a todos. No me voy a olvidar de ti no porque dejaste el camino vacío, sino porque aún más mi pecho, y me acostumbré muy rápido a poner en tu boca la palabra "mío".

No, no me quiero olvidar de esa niña a la que emocionaba con cualquier regalo. La que se ponía celosa con solo saludar a otra y me bailaba como si todavía estuviéramos en mi cuarto solos. No me voy a poder olvidar de ti porque cada pliego de mi cama guardará siempre un gemido tuyo. Porque mi almohada ha rozado cada parte de tu cuerpo y las paredes de este cuarto guardan más humo contigo del que mis pulmones pueden soportar. No me olvidaré de ti porque nadie encaja como tú conmigo. En el sentido literal del verbo. Y no me voy a olvidar de ti porque cada hueso se me está deformando sin eso.

No me voy a olvidar de ti; porque por ti salí corriendo mientras nos corríamos con otras caras. No me voy a olvidar de ti porque este nuevo yo es un producto tuyo. Y no, no voy a olvidarme de ti porque contigo cometí el mayor error de mi vida; y fue perderte demasiadas veces.