martes, 24 de noviembre de 2015

Mes I después de ti

Lo peor de un escritor, es sin duda esto: Somos tan hipócritas que guardamos todos los versos para ahora. Y yo solía pensar que porque te los iba diciendo. Pero lo cierto es que me dejé demasiados adentro. Supongo que eran aquellos silencios que tanto te incordiaban. Esas distracciones que sólo a veces me llevaban a escribirte en mi cabeza y olvidarlo.

Me he levantado bien, me refiero, hasta que no he abierto los ojos por primera vez no te he recordado. Y ha sido maravilloso ganar ese instante de silencio. Este mes voy a probar a dormir sin soñar de nuevo. Si consigo eso sabré que puedo seguir aunque esto ya no sea por ti y por mí, ni porque el mundo fue nuestro. Aunque sea porque tengo que salir de ti antes de que tú eches a mis restos.

Todavía no me creo lo frágil que es mi nuevo yosinti, es como si todo eso que me creía ser contigo se hubiera desvanecido. Vuelvo a ser aquel borracho funambulista e hipócrita. Y por lo menos ya no soy tan problemático. Ni metepatas. Ni tampoco miento a nadie para acabar en una cama. Será que ninguna mentira puede llevarme a la tuya. Será que todavía estoy muy lejos de las otras donde dormiría. Lo tengo crudo con esto.

Tú no tanto.. Y os he imaginado juntos ¿Eh? Tengo asumido que te veré con 4 copas separándole la piel de sus huesos en cualquier pista de baile. A su cuello pidiendo clemencia para que no acabes devorándolo. A tu boca regalándole tus labios. Y para ese entonces espero recordar cómo huir sin querer hacerlo. Salir despacio y sin hacer más ruido que el de mi yocontigo deshaciéndose como un leproso en día de lluvia.

Me quedo con lo bueno. Contigo vamos. O con quien fuiste aquí. Y cada uno de esos momentos en los que detuviste el mundo por mí. Incluso había pensado en plasmar alguno aquí. ¿Puedes imaginarlo? Un puto fanático del caos hablando de recuerdos... Esto me daría para tres vidas. Supongo que podría resumirlo en países. O ciudades. Espero recordar bien qué baldosas pisé contigo para reandarlas y quitarle importancia a nuestra historia. Así al menos volveré a visitarlas.

Por último y como siempre gracias por preocuparte por mí aunque no pudieras hacer nada. Lo que necesitaba era soledad acompañada pero no por ti. Y por suerte han sabido dármela. Aquel primer día se me hizo eterno para imaginar por mil veces dónde podías estar. El segundo fue peor, sabía que no tardarías mucho en estar con él. Y el cuarto supe que ya eras suya. Del resto... Una sacudida de idas y venidas a ninguna parte. Alcohol, música mala y mujeres peores durante casi todo el tiempo. No sabes cuántas noches te he esperado, aunque supongo que no a ti, sino a ese gesto que me cambiara a mí. Esa acción y reacción que dilapidaran esta muralla que todas las noches dejaba abierta por si tú, como el mejor ladrón, te me colabas y dormías a toda la guardia.

Y qué gilipollas soy, no recordaba que todo lo de aquí ya lo has robado.

viernes, 6 de noviembre de 2015

De Laura y otras muertes

Voy a beber en bares donde la pasión dura quince minutos y es fingida. Voy a mentir, a odiar, a drogarme, a buscarme para encontrarme y para volverme a perder.

A reir, a llorar, a maldecirte,
pero sobre todo voy a olvidar,

a olvidar
que no olvido
que no puedo olvidarte

Ernesto Perez Vallejo