viernes, 16 de junio de 2017

Supongamos que no ha pasado nada

Supongamos que no ha pasado nada. Que no nos han roto a pedazos. Que no estamos escardados de amor. Que, todavía nos ilusiona llegar a la primera cita con esa chica que nos gusta y somos aún capaces de creer que puede ser la definitiva. Que tras tanto derrumbe aún sirven los cimientos.

Supongamos que no perdí la guerra. Que aún puedo ser conquista. Trinchera. Victoria. Que a este rifle aún le quedan balas. Que no me he desangrado. Que no hay fracaso que signifique tregua. Que nací para morir en esto. Que morí para vivir sin ella.